Por qué nos siguen gustando las flores en decoración

Unas veces aparecen pequeñas y discretas; otras, ocupan una pared completa. Las hemos visto en los bodegones flamencos, en vestidos de alta costura, en los diseños de William Morris y, probablemente, también en alguna habitación de nuestra infancia.

¿La explicación? Quizá no haya una. Lo que está claro es que su capacidad para adaptarse hace más interesante cualquier espacio, cuadro u outfit.

William Morris y el arte de ordenar la naturaleza

Resulta difícil hablar de flores aplicadas a la decoración sin pararse a hablar del maestro William Morris. Sus diseños transformaron hojas, ramas, frutos y flores en composiciones perfectamente organizadas, aunque a primera vista parezcan haber crecido libremente sobre la pared.

COLLAGE WILLIAM MORRIS

Morris defendía la artesanía frente a la producción industrial y encontraba en la naturaleza una fuente de inspiración inagotable. Sus motivos eran abundantes e incluso recaragados, pero no improvisados. Cada elemento está donde tiene que estar, y su patrón de diseño creaba el ritmo.

Más de un siglo después, muchos de aquellos diseños continúan utilizándose en interiores contemporáneos. Funcionan estupendamente en dormitorios urbanos, aseos pequeños, recibidores e incluso combinados con mobiliario de líneas estéticas actuales.

Puedes encontrar ejemplos aquí.

¿Clásicas o modernas?

La respuesta corta es: ambas.

Hay flores claramente vinculadas a una estética tradicional, pero también existen interpretaciones geométricas, abstractas, sobredimensionadas o realizadas con combinaciones cromáticas inesperadas. Un mismo dibujo puede parecer completamente distinto según el fondo, los colores y la habitación en la que se utilice.

Entonces, ¿por qué seguimos eligiéndolas?

Quizá porque nos recuerdan a la naturaleza entre tanto frenetismo actual. Porque introducen color de una manera menos rígida que un motivo geométrico. O porque, después de tantos siglos viéndolas en el arte, la moda y los interiores, nos

resultan familiares incluso cuando el diseño es completamente nuevo.

Las flores pueden ocupar toda una pared o aparecer únicamente en un cojín. Pueden ser discretas o execesivas. Pueden recuperar un dibujo histórico o parecer recién salidas de una pasarela.

Esa capacidad para cambiar sin dejar de ser reconocibles explica, en buena parte, por qué nunca terminan de irse.

En Lantero & Lantero trabajamos con una amplia selección de telas y papeles pintados florales, desde diseños clásicos hasta propuestas más contemporáneas.

Te ayudamos a encontrar el estampado, la escala y la combinación adecuados para incorporarlos a tu casa sin que parezca primavera todo el año…salvo que eso sea exactamente lo que buscas:)